¿Qué son las infiltraciones de la ATM?
Las infiltraciones de la articulación temporomandibular (ATM) son procedimientos mínimamente invasivos que permiten administrar determinadas sustancias directamente en la articulación.
Se utilizan en situaciones clínicas específicas, principalmente como parte del manejo de ciertos procesos inflamatorios y dolorosos de origen articular.
Entre las sustancias utilizadas se encuentran el ácido hialurónico y los corticoides. Cada una tiene características, indicaciones y limitaciones diferentes.
La elección depende del diagnóstico, los antecedentes clínicos y las necesidades de cada paciente.
Ácido hialurónico
El ácido hialurónico es una sustancia presente naturalmente en el líquido sinovial de las articulaciones.
Su aplicación intraarticular busca mejorar las propiedades de lubricación del líquido articular y puede contribuir a disminuir el dolor y mejorar la movilidad mandibular en determinados pacientes.
Se utiliza en algunas alteraciones articulares, como procesos degenerativos de la ATM, dependiendo de la evaluación clínica.
Corticoides
Los corticoides son medicamentos con una potente acción antiinflamatoria.
Su administración intraarticular puede considerarse en determinadas condiciones inflamatorias de la ATM, con el objetivo de disminuir la inflamación y aliviar el dolor.
Su indicación requiere evaluar cuidadosamente los posibles beneficios y riesgos, especialmente cuando se consideran aplicaciones repetidas.
Fibrina rica en plaquetas inyectable (i-PRF)
La fibrina rica en plaquetas inyectable (i-PRF) es un concentrado biológico obtenido a partir de una muestra de sangre del propio paciente, mediante un proceso de centrifugación.
Contiene plaquetas y otros componentes que participan en los procesos de reparación y regulación de la respuesta inflamatoria de los tejidos.
Su aplicación intraarticular se ha estudiado como una alternativa para el manejo de determinados trastornos de la articulación temporomandibular, especialmente en pacientes con dolor y alteraciones articulares.
Los estudios disponibles muestran resultados prometedores en la disminución del dolor y la mejoría de la función mandibular. Sin embargo, la evidencia todavía es limitada y no permite asegurar regeneración del cartílago ni resultados superiores a otros tratamientos en todos los pacientes.
Su indicación debe establecerse después de una evaluación clínica especializada.
¿Cómo se realiza una infiltración de la ATM?
La infiltración de la articulación temporomandibular es un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza habitualmente de manera ambulatoria.
Consiste en administrar una sustancia directamente en la articulación, mediante una aguja fina y utilizando referencias anatómicas precisas.
Antes del procedimiento, se realiza una evaluación clínica para determinar su indicación y seleccionar la sustancia más adecuada.
La infiltración se efectúa bajo condiciones de asepsia y anestesia local para mejorar la comodidad del paciente.
Una vez finalizado el procedimiento, el paciente generalmente puede regresar a su domicilio siguiendo algunas recomendaciones específicas.
¿Qué beneficios podemos esperar?
Dependiendo del diagnóstico y de la sustancia utilizada, las infiltraciones pueden contribuir a:
- Disminuir el dolor de origen articular.
- Mejorar la movilidad mandibular.
- Reducir determinados síntomas inflamatorios.
- Favorecer la recuperación funcional de la articulación.
Los resultados varían entre pacientes y no todas las alteraciones de la ATM requieren infiltraciones.
¿Qué ocurre después del procedimiento?
Después de una infiltración pueden presentarse molestias transitorias en la zona tratada.
Las recomendaciones posteriores dependen del procedimiento realizado, la sustancia administrada y las características del paciente.
El seguimiento clínico permite evaluar la respuesta al tratamiento y determinar si se requieren medidas complementarias.
¿Necesitas una infiltración de la ATM?
El dolor mandibular no siempre se origina en la articulación temporomandibular. También puede relacionarse con los músculos masticatorios y otros factores.
Por eso, antes de indicar una infiltración, es fundamental identificar el origen del dolor mediante una evaluación especializada.
Conocer las alternativas disponibles es importante. Elegir el tratamiento adecuado requiere un diagnóstico.